Toda Escritura proclama la Buena Noticia de Cristo

Published: November 10, 2012

Este es el 2º artículo de una serie de catorce

Por Clifford M. Yeary
Director Asociado, Estudio Bíblico de Little Rock

Este Año de la Fe nos llama a aumentar nuestra fe en Cristo. No es coincidencia que el Año de la Fe se celebre en el 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano Segundo, un concilio dedicado a la renovación de la Iglesia y a nuestro testimonio cristiano en el contexto del mundo moderno. La visión de renovación se encuentra muy claramente en los 16 documentos del Vaticano II y las riquezas de nuestra fe se estudian en profundidad en el Catecismo de la Iglesia Católica.

Pero las raíces más profundas de nuestra fe siempre se apoyarán en la Escritura para poder beber de la fuente de la nueva vida en Cristo. En el libro de los Hechos, en el testimonio de Esteban, el primer mártir de nuestra fe, descubrimos algo del panorama bíblico que se despliega ante quienes acudan a la Escritura en los próximos meses como parte del año bíblico de la fe (Hechos 6,8—7,60).

Esteban es uno de los siete judíos de habla griega seguidores de Cristo que los apóstoles consagraron como ministros especiales para las viudas griegas de la comunidad. En teoría, el servicio de estos nuevos diáconos liberaría el tiempo de los apóstoles para predicar y enseñar. (Hechos 6,1-6). Por el ejemplo de Esteban y también de Felipe, sin embargo (Hechos 8,4-8. 26-40), nos damos cuenta rápidamente de que eran predicadores, maestros y sanadores tan enérgicos como los propios apóstoles.

Cuando los falsos testigos presentan acusaciones de blasfemia contra Esteban ante el Sanedrín—la misma corte religiosa que escuchó acusaciones parecidas sobre Jesús—Esteban responde resumiendo toda la experiencia religiosa de los judíos. Lleno del Espíritu Santo, de hecho relata la historia del Antiguo Testamento.

Esteban es un testigo de la nueva vida que experimenta en Cristo. Está lleno de fe y muy familiarizado con la Sagrada Escritura; conoce el valor de su fe y sabe que es mayor que la propia vida.

En este momento en Hechos los seguidores de Jesús no son llamados cristianos todavía. Los de fuera se refieren a ellos como Nazarenos (Hechos 24,5) y ellos probablemente se referían a sí mismos como "el Camino" (Hechos 9,1-2). No tienen otra Biblia que las mismas Sagradas Escrituras que valoran los judíos. Pero son firmes en su convicción de que estas Escrituras (a las que ahora nos referimos como Antiguo Testamento) se dirigen a Cristo en todo lo que enseñan.

Sin embargo Esteban no cita la Escritura en ningún momento. Su familiaridad con la Escritura, junto con su fe en Cristo y su fidelidad a la enseñanza de los apóstoles, le permitía interpretar la Escritura. Empezando por Abraham, y enfatizando la fidelidad de los patriarcas, Moisés, Josué, David, Salomón y los profetas, presenta una comprensión de la Escritura que asigna la falta de fe precisamente a quienes están acusándole de blasfemia.

Es muy poco decir que la interpretación de la historia bíblica de Israel que hace Esteban fue escandalosa para su audiencia. Responden con la lapidación. Los verdugos de Esteban conocían bien la Escritura. Incluso Saulo de Tarso (el futuro apóstol Pablo) que era un rabino bien educado, está totalmente de acuerdo con esta matanza. Lo que estos hombres piadosos no podían creer es que su historial de fe los podría estar dirigiendo a una nueva dimensión de creencia, un nuevo enfoque de su fe, para el momento presente.

La nueva dimensión de fe que encontró Esteban en la Sagrada Escritura es su capacidad de proclamar a Jesús de Nazaret como Mesías (Cristo) y Señor. Su capacidad de comprender la Escritura de esta manera es algo que Lucas (el autor de Hechos) asigna con certeza al propio Jesús como su fuente. (Lucas 24,44-46). Fue Jesús quien abrió las mentes de los apóstoles para comprender la Escritura.

Este don nunca se ha perdido en la iglesia, pero también requiere ejercitarlo a través del estudio constante. La palabra de Dios tiene la fuerza de hablar a lo más profundo de nuestra alma. Profundizar tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento durante este año de fe construirá nuestra fe para muchos años por venir.

Como ha dicho el Papa Benedicto XVI en Verbum Domini: "Quiero animar a todo el Pueblo de Dios, pastores, personas consagradas y laicos a familiarizarse más con la Sagrada Escritura. No debemos olvidar nunca que toda espiritualidad cristiana auténtica y viva se basa en la palabra de Dios proclamada, aceptada, celebrada y meditada en la Iglesia."

Preguntas para la reflexión y discusión
  • ¿Cómo se llamaba a los seguidores de Jesús en los primeros años después de la resurrección?
  • Tanto los que acusan a Esteban como éste creen en las Escrituras. ¿Por qué los ha incomodado la interpretación que hace Esteban del Antiguo Testamento?
  • ¿En qué parte del Antiguo Testamento has encontrado alimento para tu fe en Cristo?
  • ¿Por qué escogieron los apóstoles a los primeros siete para el servicio diaconal (Hechos 6,1-6) ¿En qué ministerios los vemos de hecho actuar (Hechos 6,8—7,60; 8,4-8. 26-40)?

 

Este artículo fue originalmente publicado en el Arkansas Catholic el 10 de noviembre de 2012. Derechos de autor Diócesis de Little Rock. Todos los derechos son reservados. Este artículo podrá ser copiado o redistribuido con reconocimiento y permiso del editor.