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Diócesis Católica de Little Rock
Publicado: March 4, 2026
El Obispo Anthony B. Taylor emitió la siguiente declaración, 3 de marzo, 2026, sobre el uso del poder militar.
"Ahora que nos encontramos inesperadamente en una guerra que nuestro propio gobierno inició, es importante que tengamos en cuenta que la enseñanza de la Iglesia con respecto a las estrictas condiciones que deben existir para que la defensa mediante la fuerza militar sea moralmente legítima, es la siguiente: La doctrina de la 'guerra justa' de la Iglesia Católica tal como se encuentra en el Catecismo de la Iglesia Católica, párrafo 2309, enumera cuatro condiciones estrictas para la 'legítima defensa mediante la fuerza militar':
"En los párrafos que siguen, el catecismo detalla no solamente el 'ius ad bellum' (las condiciones legítimas para ir a la guerra), sino también el 'ius in bello' (la conducta correcta dentro de una guerra). En otras palabras, incluso si el uso inicial de la fuerza militar defensiva fuese moralmente legítimo, no todos los actos posteriores son necesariamente moralmente permisibles.
"Este análisis a menudo se resume a juicios prudentes, sobre los cuales los católicos podrían razonablemente estar en desacuerdo dependiendo de los hechos y circunstancias.
"Sin embargo, como su obispo, tengo la obligación no solamente de recordarles de las condiciones para el uso de la fuerza militar defensiva, sino también compartir mi profunda preocupación por el hecho de que las condiciones necesarias para la llamada 'guerra justa' no parecen cumplirse en el conflicto actual entre los Estados Unidos e Irán basado en la información que está disponible públicamente.
"El conflicto actual es aún más preocupante dada la inestabilidad inherente de esa región y de la verdadera posibilidad del uso de armas nucleares. Desde el Papa San Juan Pablo II en adelante, nuestros papas han hablado en repetidas ocasiones sobre los peligros morales incluso de poseer armas nucleares.
"Con el tiempo, la Iglesia se ha alejado de la aceptación del efecto disuasorio de los arsenales nucleares, y se ha acercado hacia una postura de abolición. De hecho, el Vaticano fue el primer estado-nación en firmar y ratificar el 'Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares' de las Naciones Unidas.
"Nada de esto, por supuesto, significa que no debemos apoyar a los miembros de nuestras fuerzas armadas y sus familias, quienes sacrifican tanto por la seguridad y protección de nuestra nación. Indudablemente podemos y debemos mantenerlos en nuestras oraciones.
"Pero también oremos por los líderes de nuestro país, para que sus corazones se ablanden al recurrir al uso de la fuerza militar — y para que su resolución por la paz se fortalezca.
"Como nos advirtió recientemente el Papa León a todos: 'La paz ya no se busca como un regalo y como un bien deseable en sí mismo. … En cambio, se busca mediante las armas como condición para afirmar el propio dominio'.
"Para que nuestro liderazgo una vez más busque la paz como un regalo y un bien en sí mismo, ese cambio debe comenzar dentro de nuestros propios corazones, nuestras propias familias, y nuestros propios círculos de influencia. El primer saludo que Jesús dio después de su resurrección fue, 'La paz sea con ustedes'.
"Ruego para que todos sigamos el ejemplo de Jesús y busquemos propagar la paz, en lugar de imponer nuestra propia voluntad.
"Las palabras del Papa León en su mensaje del Ángelus del domingo pasado aplican directamente a la situación en la cual nos encontramos hoy. Él dijo: 'Sigo con profunda preocupación lo que está sucediendo en Oriente Medio y en Irán en estas horas dramáticas. La estabilidad y la paz no se construyen con amenazas mutuas, ni con armas, que siembran destrucción, dolor y muerte, sino solo a través de un diálogo razonable, auténtico y responsable.
"'Ante la posibilidad de una tragedia de enormes proporciones, hago un llamamiento encarecido a las partes implicadas para que asuman la responsabilidad moral de detener la espiral de violencia antes de que se convierta en un abismo irreparable. Que la diplomacia recupere su papel y se promueva el bien de los pueblos, que anhelan una convivencia pacífica, basada en la justicia. Y continuemos rezando por la paz'.
"Sinceramente en Cristo,
+Anthony B. Taylor
Bishop of Little Rock"