2026 — Filosofía II

Tuan Do, Iglesia de San Patricio, North Little Rock

Atiende la Casa de Formación en Little Rock

Mi nombre completo es Dominic Tuan Khac Anh Do. Nací y crecí en una familia católica en Vietnam. Mis padres están jubilados, dándoles tiempo para ayudar a cuidar a sus nietos. Tengo cinco hermanos, dos hermanos y tres hermanas. Soy el hijo menor de mi familia. Mi infancia fue bendecida con un gran amor de mis padres y mis hermanos.

Yo seguía a mi madre y a mi padre a la iglesia todos los días cuando era pequeño. Mis padres fueron los primeros en enseñarme cómo rezar el rosario y otras oraciones católicas. Cuando estaba en Vietnam, felizmente iba a la iglesia todos los días. Esos tiempos eran importantes para mí porque podía escuchar las enseñanzas del sacerdote la sobre ética y el amor de Dios. Poco a poco sentí amor por la vida sacerdotal y las obras sacerdotales.

Además, cuando escuchaba a sacerdotes que enseñaban en la iglesia y miraba películas sobre la vida de Dios y las vidas de los santos, pensé y sentí que Dios y el Catolicismo son perfectos. Comencé a amar estudiar acerca de Dios y amar a estudiar acerca de las vidas de los santos. Mientras estudiaba en Vietnam, conocí a un sacerdote que me habló de la vocación al sacerdocio. Dijo que yo era un buen hombre y que podría ser un buen sacerdote.

Su observación me hizo feliz y pensé que algún día me gustaría ser sacerdote para servir a Dios y a su pueblo. Observando la vida de este sacerdote me enseñó cómo ser un buen católico; siguiendo una vida santa y pensando en la meta de ser sacerdote algún día en el futuro. Ciertas actividades también me animaron a seguir pensando en la vocación al sacerdocio. Participar en actividades de caridad con las monjas del convento de la Madre Teresa de Calcuta, me permitió ver el sacrificio vivo y el servicio de las hermanas. Participé en sus labores de cuidar, de enseñar y de jugar con niños, entre ocho a dieciséis años de edad. Esto me ayudó a tener una apreciación más profunda del amor de las hermanas y el amor de Cristo.

Además, visitar a pacientes enfermos y ancianos en un hospital en Vietnam me animó a ayudar a otros a buscar la paz que Dios les ofrece como un regalo. Me sentí muy bendecido y feliz de mostrar la bondad de Dios a aquellos que la necesitan. Artísticamente, aprendí a trabajar con palillos de dientes y palillos de madera para crear iglesias cristianas de fantasía. Me he divertido mucho con estas obras de arte que también me ayudan a utilizar mi tiempo de manera constructiva.

Cuando llegué a los Estados Unidos hace varios años, todavía deseaba buscar una vocación al sacerdocio. Me gusta este país tanto porque es una tierra de paz y los estadounidenses son muy amigables. Por la gracia de Dios, conocí al Padre Louis Tuyen Do y él me contó mucho sobre el gran pueblo de la Diócesis de Little Rock.
Soy muy afortunado de haber conocido al Padre Jack Vu y al Mons. Scott Friend. Estoy especialmente agradecido al Obispo Anthony B. Taylor por aceptarme y permitirme seguir este sueño de toda la vida. Estoy agradecido a la Diócesis de Little Rock por su cálida bienvenida; su apoyo y especialmente por sus oraciones.

Ahora que he sido seminarista en la Diócesis de Little Rock por un tiempo, estoy inspirado y me doy cuenta de cómo la diócesis ha sido el mayor apoyo para mí en mi vocación. Especialmente, el pueblo de la diócesis que me recibió con amabilidad y amor mientras me reciben diariamente como su futuro sacerdote. Por eso, estoy muy agradecido de estar aquí en esta Diócesis y de reconocer la oportunidad de hacer crecer mi vida espiritual y mi vida física como seminarista.

Finalmente, agradezco a Dios por todo el pueblo de la diócesis y sus increíbles trabajos para apoyarme y mi vocación. Realmente no puedo describir con palabras mi gratitud por este amor: el pueblo de la Diócesis de Little Rock me sorprende. Finalmente, con el tiempo, he leído muchos libros e historias diferentes sobre el cardenal Nguyen Van Thuan, el gran cardenal Católico, cuya vida ha tenido un gran efecto en mi vocación. Fue nombrado venerable por el Papa Francisco debido a su importante vida de fe que lo llevó a sufrir mucho por su creencia en Jesucristo.

Además, su vida siempre estuvo centrada en la importancia de la Eucaristía en su vida. De estos estudios, he aprendido más acerca de cómo debería ser fiel a la Eucaristía. Así como el Cardenal Van Thuan creía, nuestra fe Católica nos enseña a creer en Jesucristo y la importancia de ir a la iglesia y recibir la Eucaristía. Por el ejemplo del cardenal, entiendo que creer en esto es la esencia principal de la fe y los creyentes Católicos. Sin embargo, también aprendí del Cardenal Nguyen Van Thuan que no hay Eucaristía sin un sacerdote, no hay un sacerdote sin un seminarista, y no hay un seminarista sin el amor, el apoyo y las oraciones del pueblo Católico.

En verdad, nada de esto es posible sin su agradecido amor, apoyo y oraciones. Entiendo cuán importantes son las personas para mi desarrollo fundamental de la fe y mi vocación, y espero seguir mi sueño de ser sacerdote para poder servirlos a todos. Finalmente, no podría haber llegado tan lejos en mi camino vocacional sin el gran amor y el gran apoyo de mi familia que me enseñó sobre la fe católica y me ayudó a crecer en el amor de Dios.

Si desea comunicarse con Tuan Do, por favor envíe un correo electrónico a Miriam Gallaher en la Oficina de Vocaciones o llámela al (501) 664-0340. Este artículo fue publicado el 17 de septiembre de 2019. Derechos de autor Diócesis de Little Rock. Todos los derechos son reservados. Este artículo podrá ser copiado o redistribuido con reconocimiento y permiso del editor.