2026 — Filosofía III

Christopher Elser, Iglesia de Cristo Rey, Little Rock

Atiende el Seminario de la Asunción en San Antonio, Texas

Soy muy bendecido de tener una familia tan maravillosa. Mientras crecía, mis padres insistieron en la prioridad de que asistiéramos a Misa lo más posible. Todas las noches rezábamos juntos como familia. El haber ido a una escuela católica desde K-12 fue una gran bendición y una parte importante en mi vida de fe.

Los muchos buenos maestros de Cristo Rey y la Preparatoria Católica tuvieron una gran influencia en mí, al igual que mi párroco, el Mons. Francis Malone. El haber tenido una capilla de adoración eucarística 24/7 en mi parroquia también fue una gran bendición para mí. A través de estas experiencias y las muchas personas excelentes que conocí, pude desarrollar una gran relación con Dios desde una edad temprana y pude crecer en ella a medida que crecía.

Sentí el llamado al sacerdocio primeramente cuando estaba en el quinto grado. Mi hermano mayor, el Padre Esteban Elser, se unió al seminario cuando estaba en el tercer grado y en ese momento ¡no entendía realmente qué era el seminario! En el quinto grado comencé a comprender mejor el seminario y luego comencé a pensar en ser sacerdote.

Casi cada vez que iba a Misa, me imaginaba a mí mismo como sacerdote y lo bueno que sería algún día. A medida que crecía, seguía pensando en el sacerdocio muy a menudo. Cuando estaba en la preparatoria comencé a orar por la posibilidad de unirme al seminario.

El último año de preparatoria me fue muy difícil. No estaba seguro si debería jugar fútbol americano en la universidad o ir directamente al seminario después de la escuela preparatoria. A través de muchas oraciones y consejos de sacerdotes, sentí que el Señor me estaba diciendo que fuera a probar el fútbol primero. Entonces, después de graduarme de la escuela preparatoria en 2018, decidí asistir a la Universidad de Arkansas y participar en su equipo de fútbol.

Siempre recordaré esta experiencia, y estoy agradecido con los entrenadores por darme la oportunidad de ser parte del equipo. Cuando dejé los estudios en la Universidad de Arkansas al final del semestre de primavera del 2019, sentí que era hora de ingresar al seminario. Estaba listo y muy entusiasmado de comenzar finalmente en este camino. Después de tomar la decisión de unirme al seminario, sentí mucha paz y alegría. ¡La cantidad de apoyo que he recibido de familiares y amigos es espectacular!

Comencé el seminario en el otoño de 2019 en el Seminario de la Asunción en San Antonio, Texas. Al ir al seminario no sabía realmente qué esperar, pero rápidamente aprendí que la oración y una relación personal con Jesús es la parte más importante del seminario. Ha sido una tremenda bendición este primer año de seminario para mí tener la oportunidad de ir a la adoración eucarística cuando lo deseo. Me encanta rezar el rosario durante la adoración eucarística. Es a través de la oración del rosario que la Santísima Madre nos guía más cerca a su Hijo.

Cuando nos acercamos a María, ella se acerca a nosotros, y porque María está más unida con Nuestro Señor que cualquier otra criatura, se acerca a nosotros en compañía con Cristo. Mi amor por el rosario ha crecido enormemente el año pasado y algunos santos incluso llaman al rosario la oración más poderosa de la historia. La adoración eucarística es algo que espero con anticipación todos los días. He aprendido que nuestro Señor desea tanto nuestra presencia con él. Él quiere que simplemente estemos con él, incluso si no tenemos palabras para compartir. Simplemente estar en su presencia es extremadamente poderoso y aquí es donde me sentí que recibí fuerza para el primer año de seminario.

Durante este primer año, también aprendí cómo debía presentarme a los demás. Aprendí que el Señor quiere que vaya como soy a él porque el Señor me creó de manera única. Cada uno de nosotros está dotado de dones y talentos especiales que vienen del Señor. Cuando aprendemos a usar estos dones especiales que el Señor nos ha dado, para convertirnos en las mejores versiones de nosotros mismos, realmente estamos glorificando el nombre de Dios.

Dios nos creó a cada uno con su propio plan único para nuestras vidas y es solo en este plan donde podemos encontrar la verdadera felicidad que Dios desea para todos nosotros. En este primer año de seminario, esto es lo que he aprendido: simplemente depositar toda mi confianza en el Señor. Me he dado cuenta de que si me someto totalmente a Cristo, él me guiará en cada paso del camino. Él nunca me abandonará.

Muchas gracias por sus oraciones y apoyo durante mi primer año de seminario. Espero con anticipación mi segundo año de seminario para aprender mucho más. ¡Tengan la seguridad de mis oraciones por cada uno de ustedes! ¡Que Dios les bendiga!

Si desea comunicarse con Christopher Elser, por favor envíe un correo electrónico a Maria Izquierdo-Roque en la Oficina de Vocaciones o llámela al (501) 664-0340. Este artículo fue publicado el 1 de julio de 2020. Derechos de autor Diócesis de Little Rock. Todos los derechos son reservados. Este artículo podrá ser copiado o redistribuido con reconocimiento y permiso del editor.