Adopte las Raíces Cristianas de Halloween

Publicado: October 14, 2019

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“El Halloween no debería ser un día oscuro en las iglesias ni los cristianos deberían esconderse, más bien iluminemos las tinieblas con la luz de Cristo y salgamos a invitar a todos a prepararse para la fiesta de los santos con toda la alegría que podamos reunir”. — El Padre Steve Grunow, CEO of Word on Fire

Los estadounidenses parecen estar obsesionados con zombis, vampiros, fantasmas y lo oculto. Es especialmente malo durante este tiempo del año cuando estamos inundados con imágenes perturbadoras de tinieblas y muerte, lo cual es una distorsión de lo que se trata verdaderamente el Halloween “All Hallow’s Eve” palabra que proviene del inglés antiguo, y que significa "Víspera de Todos los Santos". En la actualidad, la práctica secular del Halloween se basa en dos fiestas diferentes en la Iglesia Católica: el Día de Todos los Santos el 1º de noviembre y el Día de Todas las Almas el 2 de noviembre.

El Halloween es la Víspera del Día de Todos los Santos. Esta fiesta nos invita a recordar a todos aquellos que han muerto y que han ido al Cielo. Esto incluye a todos los santos, no sólo aquellos que conocemos (aquellos canonizados por la Iglesia). El Día de Todos los Santos es un día de precepto y debemos asistir a la Misa. Comuníquese a una parroquia cerca de usted para saber el horario de las Misas.

Durante el Día de Todas las Almas recordamos y oramos por todos aquellos que han muerto y que ahora están en el purgatorio. Las almas en el purgatorio “aún no han sido purificadas” para poder entrar al cielo. El Día de los Muertos, una tradición que se originó en México, combina los aspectos religiosos de los días de Todos los Santos y de Todas las Almas con tradiciones culturales honrando a los muertos. Es considerado un día festivo nacional y se celebra a partir de la media noche del 31 de octubre al 2 de noviembre con la costumbre de “construir altares privados en la tumba de los seres queridos donde las familias pueden colocar las comidas, bebidas, flores y recuerdos favoritos de la persona fallecida”. Un símbolo común es la calavera, la cual simboliza la muerte y el renacimiento. Para aprender más, visite National Geographic.

Según Gretchen Filz en “Una Guía para Católicos sobre el Halloween”, las costumbres tradicionales del Halloween son de origen católico. “En tiempos medievales las iglesias católicas frecuentemente exhibían los huesos y reliquias de sus santos durante el Halloween para ser venerados públicamente”. Los inmigrantes católicos trajeron de Europa una variedad de tradiciones a América. “Disfrazarse para el Halloween viene de los franceses; las jack-o-lanterns (calabaza iluminada) vienen de los irlandeses (originalmente nabos esculpidos); y los ingleses tocaban de puerta en puerta pidiendo “pasteles de alma”, prometiendo rezar por los seres queridos difuntos de aquellos que les obsequiaban estos pastelitos, que es de donde se origina “truco o dulce”.

El no comprender el origen de estas tradiciones y/o separar por completo el Halloween de sus raíces católicas han conducido a algunos cristianos a creer que el Halloween es malo y optan por no celebrarlo. Entrar al territorio peligroso de la güija, cartas del tarot, lectura de las palmas de la mano por parte de psíquicos, realizar sesiones espiritistas u otras formas de incursionar en lo oculto, entonces esa preocupación es válida. La enseñanza católica es muy clara en cuanto a estas prácticas.

“Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone ‘desvelan’ el porvenir. La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a ‘mediums’ encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios” (Catecismo de la Iglesia Católica, núm. 2116).

Christina Mead indica en Life Teen International que las malas imágenes asociadas con el Halloween les recuerdan a los católicos que la batalla sobre el mal ya se ganó y que no hay necesidad de tener miedo. “Cuando decidimos tener miedo del demonio le estamos dando más poder. ¿Qué mensaje enviamos al mundo si nosotros, como cristianos, tenemos miedo a admitir la realidad del mal? Estaríamos diciendo que no estamos seguros de quién gana la batalla del bien contra el mal. … Participar en el Halloween no significa que estemos abriéndonos al mal. Todo lo contrario, significa que estamos reclamando como propio el triunfo de Cristo en la cruz. ¿Hay algo más cristiano que esto?

En ACI Prensa podrá leer sobre los orígenes de Halloween, y el Día de Todos los Santos. Esta página también ofrece sugerencias para los padres de familia para celebrar el día de una manera católica.