en espanol Mass Times Employment St. John Center About Contact

 


About Us

Ad Limina Visit

Advent/Christmas Resources

Arkansas Mass Times

Audio Library

Bishop Anthony B. Taylor

Bulletin Resources

Calendar of Events

Campus Ministries

Catholic Resources

Charismatic Liaisons

Cemeteries

Clergy Boards

Clergy and Seminarian Directory

Coat of Arms

College of Consultors

Confession Times

Day Care Centers

Deaneries

Deanery Officials

Diaconate Directory

Diaconate Candidates

Diocesan Staff Directory

Directions to Our Offices

Disaster Preparedness Tips

Disaster Resources

Employment Opportunities

Eucharistic Adoration

Engaged Couples Ask

Facebook Page

Fast Facts

Former Bishops

Getting Married Guide

Hispanic Ministries

History

Hospitals and Health Centers

How to Become Catholic

House of Formation

Korean Ministry

Lent Resources

Marriage Preparation

Marriage and Family

Mass and March for Life

Minister to Priests

Minister for Religious

MOMMS Prayer Watch

Morris Hall Chapel

Natural Family Planning

News

Organizations

Open Your Hearts

Pastoral Letter 2008

Pastoral Planning Process

Pray With Us

Protect Religious Liberty

Public Associations

Prison Ministries

Religious Directory

Religious Order News

Retirement Centers

Retreat Centers

Report Abuse of Minors

Roman Missal Q&A

Sacramental Records

Safe Environment Resources

Schools By the Numbers

Seminarians

Seminarian Fund

Senior Ministry

Special Collections

Social Services

Submit a Calendar Event

Submit a Job Listing

Submit a Prayer Request

Theology Institute

Vietnamese Ministries

Virtus Training

Volunteer Opportunities

Welcome Home

YouTube Channel



Estudio Bíblico de Little Rock

Regresar a serie de Escuchar la Buena Nueva

Los evangelios nos llaman a un encuentro personal con Jesús

Este es el 13º artículo de una serie de trece.

Por Clifford M. Yeary

Recuerdo que cuando era niño (¿pueden dar un salto a hace ya medio siglo?) leí una descripción futurista del teléfono. Sería mitad televisión (por supuesto en blanco y negro) y mitad teléfono. Me fascinaba la posibilidad. Mi madre dijo que ella no sería capaz de hacer una llamada de teléfono sin haber pasado antes por la peluquería. En esta última Navidad, mis parientes descubrieron Skype.

Escuchar la Buena NuevaA muchos esto les indica que somos gente de reacción tardía. A otros, les puedo explicar que Skype es un modo de hacer llamadas telefónicas con video desde una computadora en el internet. Con una cámara incluida en la computadora, puedes charlar cara a cara a todo color con cualquier persona en el mundo que tenga un equipo similar. Hasta la fecha, este servicio es gratuito. Lo que en mi juventud era ciencia ficción, es ahora una realidad común.

Quiero señalar dos cosas aquí, ambas relacionadas con nuestra lectura de los Evangelios. En primer lugar, los medios de comunicación han cambiado drásticamente en dos mil años. Segundo, cuanto más cambian las cosas, más se parecen.
Tanto si estamos leyendo en oración uno de los Evangelios individualmente, o escuchando atentamente una proclamación litúrgica del Evangelio, una recepción bien informada y fiel de la Buena Nueva depende en parte de nuestra capacidad de negociar la vasta diferencia en tiempo y cultura entre nosotros y los autores humanos del texto sagrado.

Sin embargo, los evangelios no tienen tiempo y cada uno comunica la eterna Buena Nueva de Cristo a su propia manera en cada generación. De lo que muchos lectores del Nuevo Testamento a menudo no se dan cuenta, por el propio hecho de ser lectores modernos, es que los Evangelios son una forma particular de literatura. Para leerlos en el modo en que estaban escritos tenemos que deshacernos de algunas suposiciones que hacemos normalmente cuando tomamos un texto moderno y comenzamos a leer.

Hoy día, cuando un lector moderno toma uno de los Evangelios, puede fácilmente suponer que es simplemente una biografía de Jesucristo. Muchos de nosotros conocemos bien las biografías. Un rasgo común de muchas de ellas es que cuentan la historia de la vida de una persona normalmente en secuencia y es de esperar que basándose en un estudio riguroso para asegurar la exactitud histórica. Ciertamente, los Evangelios nos dicen mucho sobre la vida de Jesús, pero un estudio cuidadoso de ellos también deja mucho fuera.

Si sólo tuviéramos a Marcos y Juan, no sabríamos nada sobre el nacimiento de Jesús. Si sólo tuviéramos a Mateo, Marcos y Lucas, podríamos pensar que Jesús tuvo un ministerio activo que sólo duró solamente un año. Si los Evangelios fueran biografías en el sentido moderno podríamos preguntarnos sobre las fantásticas diferencias entre Juan y los demás Evangelios. Pero cada uno de los Evangelios tiene un objetivo especial, que no encontramos en los escritos modernos.

Esto nos lleva a un modo muy importante en que los Evangelios se parecen más a una llamada telefónica con video que a leer una biografía contemporánea sacada de una biblioteca. Cuando podemos ver el rostro de una persona amada y tener una conversación con ella, nuestro primer objetivo es estar con esa persona. El centro de la conversación es que llegamos a sumergirnos, hasta el punto en que es posible en la era digital, en la presencia de la persona a la que amamos.

La información importante se comparte, porque si no fuera así, no habría razón para no silenciar el altavoz y el micrófono. Con los Evangelios la información que se nos da es vital para nuestra vida como cristianos, pero no se nos da por el simple hecho de darnos información sobre una persona histórica de gran impacto. La información es vital porque, cuando respondemos en fe, somos conducidos a la presencia personal de Cristo.

Como dice Juan, “Jesús obró muchos otros signos y milagros en presencia de sus discípulos, que no están escritos en este libro. Pero estos se han escrito para que ustedes lleguen a creer que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y que por esta fe, puedan tener vida en su nombre” (20, 30-31)

El Evangelio de Juan es una invitación a compartir en la misma vida que Jesús reveló a sus discípulos. La invitación de Juan a la vida en Cristo, con todo, no es singular. La encontramos en todos los evangelios. Cada uno ofrece la invitación de una manera propia y especial pero, con todas sus diferencias, las invitaciones son al mismo Cristo, al mismo Jesús que llama a todos: “Ven, sígueme” (Mateo 19, 21; Marcos 10, 21; Lucas 18, 22).

Preguntas para la reflexión/discusión
  • a) ¿De qué maneras ha experimentado usted la presencia personal de sus seres queridos incluso si no estaba físicamente presente? b) ¿Cómo han afectado los cambios en los medios de comunicación tu vida a la manera en que vives la presencia personal de otros?
  • ¿Cuáles son algunos de los desafíos a los que se podrían enfrentar los lectores modernos al leer los Evangelios por primera vez?
  • a) ¿Qué hace que los Evangelios canónicos sean distintos a las biografías modernas? b) ¿Por qué podría eso que diferencia a nuestros Evangelios de las biografías ser importante para nuestra espiritualidad cristiana?
  • ¿Hacia dónde le está llevando a usted el desafío de seguir a Jesús?

 

Regresar a serie de Escuchar la Buena Nueva